Hace no mucho tiempo, obtener un modelo topográfico actualizado de una unidad minera en operación significaba detener actividades, movilizar cuadrillas a terrenos de difícil acceso, y esperar días a veces semanas para tener un resultado procesado. Hoy, esa misma información se puede obtener en horas, con mayor detalle y sin interrumpir las operaciones. El cambio lo hicieron los drones fotogramétricos, y en la industria minera peruana, su impacto ya es visible.
Pero antes de hablar de tecnología, conviene entender el problema real que esta herramienta resuelve.
Las operaciones mineras son dinámicas por naturaleza. Los frentes de trabajo avanzan, los botaderos crecen, los taludes cambian de geometría con cada voladura. Tener información topográfica desactualizada es, en la práctica, operar con un mapa que ya no refleja la realidad. Eso afecta directamente el control de metrados, las valorizaciones mensuales, la planificación de los siguientes ciclos de trabajo y, en casos críticos, la evaluación de estabilidad de estructuras de tierra.
La fotogrametría con drones resuelve ese problema de raíz. Un equipo especializado puede realizar un vuelo de reconocimiento sobre áreas de cientos de hectáreas, procesar las imágenes con software de fotogrametría y entregar nubes de puntos, ortofotografías y modelos digitales de elevación con precisiones que, dependiendo del tipo de vuelo y la densidad de puntos de control, alcanzan los dos o tres centímetros en planimetría.
Lo que eso significa en términos operativos es concreto: control de avance de excavaciones en tiempo casi real, cálculo automatizado de volúmenes de corte y relleno, seguimiento de botaderos, identificación de anomalías en taludes antes de que se conviertan en problemas, y documentación fotográfica georeferenciada que sirve como respaldo ante cualquier auditoría o disputa técnica.
En zonas de alta complejidad geográfica que en el Perú son la regla, no la excepción los drones también resuelven un problema de seguridad. Enviar topógrafos a ciertos frentes implica exposición a riesgos que, con tecnología aérea, se pueden eliminar por completo. El drone va donde una persona no debería ir, y lo hace sin comprometer la calidad del dato.
En GEOXPERT trabajamos con drones fotogramétricos y termográficos en proyectos mineros a nivel nacional. Nuestro equipo no solo opera el equipo: diseña el plan de vuelo, establece los puntos de control en campo, procesa la información en gabinete y entrega los productos finales con la documentación técnica completa. Además, contamos con botes no tripulados para batimetría en zonas lacustres o de difícil acceso acuático, lo que amplía considerablemente el alcance de nuestros relevamientos.
La topografía aérea no reemplaza al trabajo de campo. Lo complementa, lo hace más seguro y multiplica su capacidad de respuesta. Eso, en una industria donde el tiempo es dinero y los errores tienen consecuencias reales, no es un detalle menor.ec rutrum congue leo eget malesuada.